jueves, 14 de marzo de 2013

Pandilla de Indeseables



Os voy a contar un par de hechos que me han tocado la fibra de mala manera, disculpad que sea un poco larga la entrada, pero trataré de ser conciso.


El primero de los hechos, y quizás el más serio, tiene que ver con lo siguiente. Boca de metro. Ciudad Universitaria. Madrid. 8:15 de la mañana. Después de dos cafés uno se encamina hacia su deber y justo en el momento de salir a la calle… allí estaban. Berreando como completos capullos, sentados en las escaleras de la boca de metro, bloqueando el paso a este humilde servidor y a tantos otros que nos dirigíamos a nuestros deberes. Todos estaban cortados por el mismo patrón. Lo que se ha puesto tan de moda, perroflautas. Vestidos con harapillos, barbas y greñas asquerosas, colores oscuros, suciedad, mal olor, chillos molestos…en fin, un drama innecesario. Que esta pandilla de politoxicómanos vaya a manifestarse a la puerta del Ministerio de Educación por que el señor Wert les da mucho por saco me parecería bien, allá cada uno con lo que hace en su vida, pero por favor, que no se metan en la mía. En aquel momento pensé que qué haría Bruce Willis. Probablemente cogería un helicóptero, el más cercano que encontrara, y lo estrellaría contra toda aquella masa deforme de gentuza, al más puro estilo La Jungla de Cristal, al son de yipi ka hey, hijos de puta, y de fondo sonando el Himno de la Alegría. Un sueño… en eso se quedó.

Todo esto lo que me lleva a pensar es… lo que les jode a la izquierda perder unas elecciones. Me da igual hacia qué lado se escore cada uno que lea, izquierda o derecha, pero yo aquí hablo de lo que me da la gana. Y es que la izquierda de este país es resentida, mala, con mala leche. Les jode perder, siempre igual. Claman al cielo cuando pierden contra el mismo sistema que les aúpa al poder cuando los idiotas de los españoles les votamos, bueno, les votan, porque yo no. Es perder las elecciones y todo el mundo a la puta calle a chillar. A protestar un poco por todo. A pedir cabezas de responsables. Cuando los únicos responsables, repito, los únicos, de la miseria de este país, de la falta absoluta de valores y de moral en esta sociedad son ellos, la izquierda envidiosa y rastrera. A esa izquierda que le encanta prohibir cuando gobierna, que le encanta adoctrinar a las masas, pero cuando se encuentra en la sombra de la oposición solo se decida a buscar carroña. Vestidos con trajes o con harapos, son la misma calaña de personas, unos perfumados y otros huelen a porro. La misma mierda pero de distinta calidad. Mientras esas personas se dediquen a estorbar es imposible hacer nada. Lo de no dejarme pasar en el metro es solo un pequeño hecho, pero significativo. Eso mismo es lo que hacen a gran escala. Impedir que la gente que quiere hacer algo (más o menos acertado lo que quiera hacer cada uno) lo haga. Para acertar muchas veces hay que equivocarse, muchas veces se toman decisiones que podían no ser las mejores, pero es el hecho de tener huevos para tomarlas lo que aplaudo de la gente, mientras que otros, simplemente se dedican a mirar, a joder, a estorbar el paso de gente que quiere hacer algo.


Vamos con otro indeseable. Este sujeto es un don nadie, ni lo conoceréis, pero para mí ha pasado a ser uno de los mayores subnormales que pululan por el mundo. No hay nada peor que un tonto que se cree alguien. Y éste se lo cree. Su nombre es Federico Maciñeira, su tuiter es @MacFrico, y muestra síntomas de una parálisis cerebral más que irreversible. Todo viene a santo de que tras la entrega de los premios Laureus (algo así como los Oscars de los deportes) el payaso en cuestión se aventura a escribir una entrada (que os recomiendo, no tiene desperdicio, haced click aquí) criticando que el premio al “Mejor Equipo” haya sido otorgado al Equipo Europeo de la Ryder Cup, es decir, un equipo de golf. Está claro que este ignorante, muy ufano y sabedor de su altísima inteligencia, trata de descojonarse del golf como deporte, de la gente que lo practica y de todo lo que rodea este mundo. Pues bien, aquí me has tocado los huevos chaval. Primero el pelmazo  no tiene ni puñetera idea de lo que escribe, y además se creerá Vargas Llosa. Si el lince del que hablo hubiera visto tan solo un reportaje de lo que ocurrió en el campo de Medinah, en Chicago, se daría cuenta de que vio un milagro deportivo. Un equipo de doce jugadores, jugando bajo la bandera europea, derrotó en el último instante a doce jugadores norteamericanos.

Argumentos que usa el payaso: el golf se juega individualmente, y por eso no puede optar a ese premio. Cierto es que se juega indivudualmente. No por ello deja de ser un deporte el tenis cuando en la Copa Davis se juega puntos individuales, ¿no?

El golf no es un deporte, es un juego. Y si tu madre tuviera ruedas sería una bicicleta. Dirá lo mismo del ski, de la equitación, de la vela… un resentido que asumo que quiso apuntarse a clases de caballo de pequeño y le dijeron que no, que fuera a correr detrás de una pelota que sale más económico.

En el resto de su basura de artículo dice lo siguiente, copio textualmente:

Nos levantamos a las 10… Nos acicalamos y nos vestimos de domingo. De los domingos de toda la vida de misa de 12, paseo por la plaza y comida familiar. Desayuno a mesa y mantel en el hotel con bollería, café, huevos con bacon… Nos vamos al club de campo en limousina. Entramos en un vestuario en el que lo más usado son los espejos y lo menos la ducha. Llega un muchacho con los palos y una toalla (para los palos, que nosotros no sudamos). Declaraciones, bromas con los amigotes, guiños a las nenas. Esto, multiplicado por 12 integrantes del equipo, con 5 jugadores con 35 años o más (uno de 39 y otro de 43), casi todos con barriguita generosa, todos tan peinados en el último hoyo como al salir del hotel por la mañana, profesionales de un billar grande con bolitas pequeñas.

Su discursito es mucho más, solo he puesto las perlas más “simpáticas” del amigo, que de tonto tiene para dar y tomar.
Tener edad te excluye del deporte según el genio y figura. Tener barriga también. En una frase se carga a los poseedores de barriga y de años.
Al golf no se juega en pantalón corto y camiseta... evidentemente maestro, no hace la puñetera falta, no se corre ni te tiras al suelo, por lo que se puede ir elegantemente vestido, y, puesto que no hace falta darle a un balón con la cabeza puede ser que, si no hace mucho viento, acabes igual de peinado que cuando saliste.
Su deporte es correr, sudar, volver a correr, escupir y demás. Una definición tan corta como su escaso intelecto.

Que puto crack en serio, es un tío que siendo retrasado mental, encima le gusta pavonearse de ello. Os recuerdo, no hay nada más peligroso que un tonto que se cree algo.

Amigo, a ver si la próxima atinas mejor que no has dado ni una, que lo que has quedado es como un auténtico impresentable que solo sabe escribir chorradas sin sentido y rajar de un conjunto de personas que no te ha hecho nada, y si tienes envidia te jodes, y, mientras tanto, cierra la maldita boca.

jueves, 21 de febrero de 2013

Mi "Querido" Cine Español



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Siempre he querido decirlo. Desde que vi al viejo Arnie Schwarzeneggeren Terminator decirlo he buscado ocasión día y noche sin encontrar el momento apropiado pero… el momento ha llegado. I’m back (“He vuelto”, yo aclaro siempre, que no se en cuantos dedos de frente está la media del personal). He vuelto, y he vuelto cabreado, más indignado que los de la ceja, con ganas de marcha y barra libre de bourbon en la barra de este nuestro bar. Sé que la espera se ha hecho muy dura, pero supongo que habréis sobrevivido sin mí. Lamento la espera.

Vengo con ganas de prender fuego a algo, y ese algo, y tras unos Goya de espanto es… bingo, premio para el caballero. El cine español. Un segundo. Oigo risas al fondo. Sí, he dicho cine porque hoy en día ponerse detrás de una cámara incluso si es compacta parece que te convierte en Spierlberg o algo peor. Ya me entienden, la bazofia, esperpento de cosa llamada cine español.

No hay nada en esta vida que me haga afilar más el colmillo que unos premios Goya aderezados con una alfombra roja, muy roja, en el más político de los significados (bueno, quizás una rueda de prensa de Leire Pajín o de Ana Mato, no sé…).

El cine español es una basura. Una basura y una de las grandes mentiras de este país junto con la Alianza de Civilizaciones de ZP. Primero, no es cine. Yo llamo cine a algo de calidad, y esto que se hace en este país no lo es. Segundo, es una mentira porque la industria de cine en este país no existe. Son proyectos cuasi-públicos, porque son en su mayoría pagados con dinero público para dar empleo a una pandilla de indeseables y a sus familias. El cine español es o una especie de secta o una logia masónica, no sé qué puede ser peor. Es de broma que haya que ser republicano, de izquierdas, más rojo que las amapolas, anticapitalista, antiamericano, defensor del conflicto del Sáhara, y vestir como un maldito marginado social (ellos, porque ellas llevan vestido caros de cojones, con perdón, pero ays, odian las pieles, las muy capullas). Hay que cumplir más requisitos para estar en este mundillo que para entrar en Eton College, y eso es triste. Creerán los capullos estos que el hecho de no llevar corbata les hace ser la leche. Lo que les hace es ser unos completos tontos de los c… Bueno, que me enciendo.

Pero se quejan. Óiganme, yo entiendo que la gente de Iberia se queje, que los de tal o cual empresa estén en pie de guerra y fumando en pipa, claro que sí. Pero… ¿esta gentuza? ¿Hola? ¿Estamos locos? ¿De qué se queja esta masa de indeseables que solo se dedican a esperar a los Goya para criticar al Gobierno, salir con pegatinas y chapas cutres reivindicando cosas? Señora mía, si su padre, que en paz descanse, se murió en un hospital público por falta de agua y por falta de mantas, no espere a los Goya a criticarlo, vaya al juzgado de guardia más cercano a su casa y con dos pelotas presente la denuncia, no me monte el numerito en el escenario meses después de que su padre finara… ¿qué se cree que somos? ¿Un país bananero? Sí. Lo somos. Y tontos, además, por pagarles el chiringuito y encima promocionarles sus caprichos. Y encima tiene que ir el Ministro de Cultura a aguantar el chaparrón. Que se fastidien, que al año que viene monten la fiesta en casa de los Bardem-Cruz en La Finca o en la urbanización modesta donde vivan, que seguro que están más a gusto y en familia, que les grabe y les saque por la tele el faraón bendito.

Jamás, repito, jamás he pagado y pagaré por ver una película española, lo siento. No soy ningún tipo de delincuente por renegar del cine patrio, pero yo, para ver basura, no pago ni un duro, que ya suficiente dinero público reciben como para encima bailarles el agua.

Películas de mala calidad, series cutres, actores y actrices chabacanos, absolutamente vulgares, maleducados y, lo peor de todo, malos, muy malos. Aquí voy a hacer hueco a un personaje especial. Mr Javier Bardem. Probablemente el más rojo, antiamericano, anticapitalista y anti todo, pero un tipo listo. Que odio Estados Unidos… pues me mudo a… ¿Beverly Hills? ¿Qué mi mujer da a luz? Pues a parir a los States. ¿Qué no tengo curro? Pues fijo que en Holywood me dan algo, que para algo tengo un Oscar y me aplauden las pelotas cuando pienso en el dinero yankee. En fin, más hipócrita el tipo éste no puede ser, pero bueno, se ha sabido buscar la vida.

Uno se pone a comparar cine, series, etc… y no hay color. Así que por mí, cuando el chorreo de dinero hacia esta gente se acabe, que se acabará, espero más pronto que tarde, cuando por falta de dinero y de ideas este negocio toque fondo, cuando la gente se dé cuenta de que esto del cine español es el timo de la estampita… Yo miraré hacia otro lado cuando el barco se hunda, y mientras, veré la última peli de turno de Bruce Willis pegando tiros a diestro y siniestro, con música de Hans Zimmer made in the USA total, o volveré a ver por enésima vez Solo Ante El Peligro… y disfrutaré como un niño chico, os lo aseguro, y me reiré, mucho.

martes, 20 de noviembre de 2012

De vampiros, hombres lobo y chusma crepuscular



Bang, bang. ¿Oyen? No, que no cunda el pánico, no son disparos con balas de plata, es el sonido de botellas de Champagne al descorcharse. Se preguntarán que a qué viene tanta celebración etílica a plena luz del día, se lo diré. No hay más motivo que resulta que se ha estrenado la nueva película (¿?) de Crepúsculo, Amanecer parte decimocuarta debe ser. Lejos de que piensen que soy un emo aficionado a esta patraña cinematográfica les diré que no hay alegría mayor para un humilde aficionado al cine que la noticia de que esa basura llega a su fin. Y como toda alegría, se riega con Champagne. Supongo que todas las hordas de adolescentes del club del acné, todas los modernillos y chusma similar estarán emocionadísimos con el estreno y a su vez un poco taciturnos porque ya no les van a entregar cada año una mierda más en las salas de cine. Tranquis, que pronto seguro que os estrenan 50 Sombras de Grey para que volváis a soñar…con otras cosas, en fin, que me desvío. Lo dicho, alegría inmensa regada con los mejores vinos porque esta saga lleva a su ansiado y cutre punto y final. No la he visto pero tampoco digo que no la veré, porque al fin y al cabo para criticar algo con razón hay que probarlo, pero hoy me voy a explayar cual vampiro con cuello ajeno. Ja.

Soy un nostálgico. Un nostálgico de muchas cosas. Por ejemplo, para unos la Navidad comienza cuando se encienden las luces del Corte Inglés. Para mí empieza cuando Rod Stewart, Tony Bennett, Michael Bublé, John Travolta o gente de esa calaña sacan un disco de villancicos. Es decir, para mí ya ha empezado. Stewart y Travolta este año, año santo casi. Pues resulta que también soy un nostálgico de los vampiros. De los vampiros de verdad, no de los gays con colmillos y cara de estreñidos que sacan ahora.

Soy fan de Drácula, de cómo Gary Oldman lo interpretó, del viejo Christopher Lee, de Boris Karloff. Puede que a día de hoy se vean cutres porque la gente es idiota, siento los que se den por aludidos, la verdad duele. Porque si no metes músculo, no conducen un puto Volvo sin personalidad y no son castos hasta el matrimonio pero luego parten la cama en tres ya no gusta. Tiene gracia, a esas mismas adolescentes les encantaría que un tío les golpeara con diversas herramientas de tortura como el señor Grey. Tía, o sea. Basura. Basura para adolescentes.

Donde se ponga un frac, las buenas maneras del conde, las copas de sangre, la capa, el ajo, el no verse en un espejo, y la sed de sangre de tías jamonas y suculentas, las vampiresas hambrientas de carne masculina, que se quite la mierda que vende Crepúsculo. ¿Subido de tono? Hipócritas. Que se quite la rancia de Kristen Stewart (no tan rancia eh, que luego el novio parece que tiene más cuernos que el compositor de la canción “el venao”), su novio con cara de sifilítico y el “petao” del lobo ese con cara de anormal con dos neuronas (una para hablar y otra para no hacerse sus necesidades encima…si hace una tercera cosa…echen imaginación). 

Maldita sea, el pobre conde Drácula debe estar revolviéndose en su ataúd. Si pudiera, saldría y le pegaría un bocado a Kristen pero… descubriría desgraciadamente que la chica esa parece que no tiene ni sangre por lo inexpresiva que es, sería como morder una planta, harto desagradable. Joder… me acuerdo del gran Jack Nicholson en Lobo, haciendo, evidentemente, de hombre lobo, para los más avispados…y me da tanta grima ver ahora a los hombres lobo… probablemente sean hasta abstemios. Como cambian las cosas, Jack, amigo.

Crepúsculo y toda la caca que lo rodea no es otra cosa que el reflejo de una sociedad que da bastante pena. Cuatro vampiros patéticos a más no poder, modernillos y tal son los ídolos de juventud, el toque ranciete e hipócrita (digo hipórcrita porque parece que gusta el estilo de relación entre él y ella, pero luego la gente...en fin) de la relación entre él y ella, el triunfo del bien...en fin. Los vampiros han sido y serán siempre, al menos en corazones nostálgicos como el del que escribe, seres malos, muy malos, elegantes, muy elegantes, con mucha sed de sangre de gente como los aficionados de Crepúsculo.

En fin amigos, mucho champagne, y una copita de sangre para ami amigo Drácula, mucha alegría, que el mal de Crespúsculo ya ha pasado y estoy empezando a escuchar al viejo Rod…

jueves, 8 de noviembre de 2012

Una Tragedia



Lo primero, lo más importante y en lo que creo que todos estamos de acuerdo más allá de opiniones personales, ideologías de este o aquel color, es la tristeza, la tristeza por algo que jamás debería haber pasado, rabia, jamás una fiesta debería convertirse en tragedia, nunca la alegría debería llegarse a convertir en llanto, nunca. Permitidme por un momento, solo una entrada, en la que quitemos de encima esta impronta irónica que nos ha caracterizado en esta barra de bar, la crítica sarcástica que me alivia soltar de vez en cuando, en fin, dejad que por un día eso quede aparcado, una entrada sobria, sin imágenes, solo palabras, lo que pienso, que espero que entendáis adecuadamente.

La noche de Halloween, esa noche la muerte dijo “hola, aquí estoy, sorpresa”. Menuda sorpresa. No dejo de leer en periódicos, televisión, programas más o menos serios, que todo el mundo habla de causas, de culpables, de aforo. Responsabilidades en definitiva. Y hacen bien. Nada debe escapar de la responsabilidad de cada uno. La falta de responsabilidad debe siempre ser castigada con el mayor rigor posible. El ansia de ganar dinero, la inseguridad del recinto, la falta de previsión… todo ha de ser adecuadamente castigado y penado, sin duda. Responsables privados y responsables institucionales o municipales, alcaldía, cualquiera que tenga algo que ver con este desastre, no ha de quedar títere con cabeza. Si uno no puede o no quiere pagar lo suficiente por asegurar el estado de 10000 personas o las que sean que no lo haga, punto.

Pero voy a otra cosa. Voy a lo que creo que esta maldita sociedad hipócrita no se atreve a decir. Realmente no se por qué, pero siento que debo decirlo y me da la gana decirlo.
Miles, millones de jóvenes entre los cuales me incluyo deberíamos hacer un análisis de riesgos propios, deberíamos ser lo suficientemente objetivos como para calcular nuestros propios riesgos y actuar en consecuencia. ¿Qué ocurre? Os diré lo que ocurre desde mi punto de vista. Que la muerte es algo que parece que no existe, por duro que suene, la gente se cree que no puede morir, y la gente joven menos aún. Creemos que salimos de una peli, en la cual los muertos se levantan al acabar de rodar. Y no. Nada de películas. Por desgracia hay papeles en esta peli que duran poco. Hemos pasado de dar el cambiazo a nuestro día de los difuntos, día de respeto y recuerdo hacia aquellos que hemos perdido por una fiesta sacada de película de Hollywood. Hemos pasado de las flores para nuestros difuntos a un carnaval ridículo burlándonos de la muerte con el único objetivo de pasarlo de puta madre un día más. ¿Qué ocurre después? Que el Halloween de verdad se presenta, siempre se presenta, y esta vez en su día. Y nos pilla descuidados, indefensos. Ya nadie advierte, educa, sobre que la muerte existe, que la muerte se presenta, y que la muerte se cobra, y muy caras además, todas nuestras ignorancias y descuidos.

Olvidamos el azar. Olvidamos sin pensarlo el “un momento, esto puede pasar”. El azar es una de las reglas que rigen este mundo más o menos cruel en el que vivimos. Es una carta más de la baraja que nos puede tocar. Hablamos de responsabilidades porque el azar ha hecho que ocurriera la desgracia. Pero si el azar hubiera hecho que no ocurriera nada… todos tranquilos. No quiero hipócritas, es así. Todos tranquilos y a esperar a la siguiente fiesta. Siempre ha habido desgracias, icebergs que aparecen de la nada contra los que chocar, siempre, y la previsión solo nos puede ayudar a atenuarlo, nunca a impedirlo.

Hay un dicho mejicano, pueblo donde veneran respetuosamente a la muerte, que dice que cuando no te toca, ni aunque te pongas… pero cuando te toca ni aunque te quites. El mundo es y será un lugar peligroso, pero parece que lo hemos olvidado, y es triste recordarlo viendo lo que ha pasado. Hace unos años los nuestros lo sabían. Ellos rendían homenaje a los difuntos. Nosotros celebramos Halloween. 

Tragedias como lo que ha pasado debería recordarnos que la vida es así, que la vida es la vida, y que hay un cobrador del frac esperando a llamar a la puerta si te despistas para llevarse algo.