viernes, 29 de junio de 2012

El Ansiado Final del Gin Tonic



Habéis leído bien. La bebida más amariconada de este mundo empieza a palpar su triste y justo final. Justo cuando os empezaba a gustar aquello a lo que muchos llamabais hace un tiempo colonia injustamente, es decir, la ginebra. Justo cuando, guiados por las malditas modas de este mundo y más concretamente de Madrid, habíais hecho el esfuerzo de aprenderos de memoria unas cuantas marquitas de ginebra la mar de sofisticadas para soltar de manera pedante a la mínima de cambio en una conversación. Justo cuando habíais encontrado la combinación más asquerosa de pétalos de a saber qué flor o ramas de a saber qué hierba. Justo cuando guiados por el snobismo más barato e insulso creías que era “bien” pedir tónica Fever Tree y decíais captar el sabor de la flor de loto en la ginebra. Va y se acaba. Qué pena. Miento. Ya era hora por Dios. El gay tonic, mejor que gin tonic, nos ha convertido en unos plastas, y en esta vida no hay cosa peor que ser un plasta, así de claro.

Cuando a todo el mundo le da por pedir lo mismo, cuando hasta el último de los meapilas de turno se cree destilador de ginebra en la India o en el patio de su casa. Cuando el maldito pepino y los pétalos de rosa roban protagonismo a aquella transparencia tan sutilmente elegante del old gin tonic. Cuando ves carteles en garitos del estilo “Los jueves nuestro experto en gin tonics preparará…”. Cuando ya la cosa se llama Tea Tonic y hay tropezones de dudoso origen flotando en el vaso. Cuando el pelmazo de turno solo puede tomar su gay tonic en “copa de balón” y si no es así ya se toma su copa con cara de estreñido. Cuando sucede todo esto se tiene que acabar, hay que cortar de raíz porque lo siguiente es que se acabe la humanidad. Y se está acabando. El gay tonic digo, la humanidad aun no se acaba, creo.

¿Y ahora qué? Pues qué va a ser. Pues whisky. Y os voy a decir porque mola más y porque gana por goleada. 

Todos aquellos que osáis decir que sabéis tanto de gay tonics, a ver. ¿Cuánto se tarda en elaborar una ginebra de las vuestras? De esas con nombres tan sutiles como “G’ Vine Nouaison Gino “Fifty Pounds” o los muertos del faraón bendito destilados, me da igual. Os lo digo yo. Muy pocos días. Por su lado, un whisky mediocre… diez años. Es ese tiempo el que le da a la bebida su carácter, sus matices, esos secretos que solo el tiempo guarda. Cosas que el gin tonic no tiene ni por asomo.

El gay tonic le gusta a todo el mundo ahora, es demasiado fácil, todo el mundo puede probarlo y se creen con criterio para sentar cátedra. El whisky no. El whisky por su parte aleja a niñatos, a modernos, a gente que come sushi, a runners y a hipsters. Por tanto, es bebida de hombres de bien.

Es una bebida que requiere su momento, su tiempo, que transmite sensaciones a cada segundo que pasa, es un estado de ánimo, es seria, adulta. El whisky aporta una forma de ser. El gay tonic no. El gay tonic te convierte en un pelmazo de un gran calibre.

La última razón es sin duda la definitiva. Lo beben James Bond y Don Draper. Hombres de bien. Punto y final.


miércoles, 27 de junio de 2012

Guerra a nuestros vecinos


Empiezo antes avisando como siempre. Si alguno es de los que piensa que el fútbol es un deporte de gente aborregada y que entontece a las masas…te acabo de infectar el ordenador con ántrax. Que no, es broma, más quisiera, pero sal de aquí inmediatamente. Gracias. Pusilánimes fuera, comencemos.

Portugal. Frango grelado (pollo asado), bolo de bolacha (pastel de galleta), bolinhas en la playa, Algarve, el vino de Oporto, etc. Es tan larga la lista de cosas geniales que tiene Portugal que me puedo eternizar. Una de ellas se llama CR7. O melhor jogador do mundo. Claro, lo escribe un madridista. Pues bien, después de que los nuestros arrasaran al vecino gabacho con dos tantos del guipuchi más español de todos, no es otro que Xabi Alonso,  nos toca enfrentarnos a ese jugador que tantas alegrías nos ha dado esta temporada a los del club merengue. Nos toca enfrentarnos al que para muchos es el mejor delantero del mundo. Y vamos a ganar. No hay opción damas y caballeros. España lo parte. Sé que todos nos convertimos en unos auténticos plastas cuando decidimos ejercer como seleccionadores. Todos nos creemos seleccionadores cada dos años, tanto en Mundial como en Eurocopa. Todo es que si Torres tal, que si “falso 9”, que si Llorente “pa qué va”… patatín patatán. El resultado de todas estas chorradas es que don Vicente del Bosque nos ha plantado en semifinales, y, aunque no nos lo creamos, somos la selección más temida. ¿Y por qué? Porque nos lo hemos ganado. España tiene un equipo de jugadores cada uno de su madre y de su padre, que se creerán más o menos españoles, pero lo indiscutible es que son los mejores. Lo confieso, me cae fatal Iniesta, Piqué y toda la calaña culé que pulula por la selección. Pero lo reconozco, cada uno, a su manera, son únicos y son los mejores. Porque son españoles maldita sea. Se lo crean ellos o no son españoles, y eso nos hace gritar de emoción, saltar de la silla, al verles dejarse el alma por esa camiseta roja.
Punto aparte es “la Roja”. “La Roja” es la mayor chorrada de este país junto con Ana Mato. Ese término es una vergüenza y me provoca reacción alérgica cada vez que la escucho. Como siempre, todas las chorradas son inventiva de Telecinco, Cuatro, Mediaset, los Manolos, Juanma Castaño, el “No hay dos sin tres” y su madre a caballo. Joder, “La Selección Española”. “La Roja” si acaso será Elena Valenciano o alguna chusma de esa. Nuestro equipo es La Selección de toda la vida. Os imagináis la canción de los Nikis, la de “El Imperio Contraataca”. Diría “Mira como gana la roja…” en fin, ni rima.
La Selección maldita sea, por favor, que queremos ser personas decentes y de bien, a ser posible. 

Hablando de mi corazón madridista no quiero dejar ningún tipo de lugar a la duda. Este es el único partido que quiero que CR7 esté más perdido que el pobre pulpo Paul. Por un día guardaré mi camiseta del Real Madrid de Cristiano y teñiré más de rojo y gualda mi corazón. Porque esta selección de chicos se lo merece. Porque es vergonzoso que en este país haya gente que quiera que gane el vecino portugués porque juegue Ronaldo, Pepe o porque Mourinho sea portugués y a Karanka se lo hagan parecer. Porque este país lo está pasando muy mal y nos merecemos aplastar a Alemania o a quién se nos ponga por delante en la final, infarto cardiaco de Merkel incluido por favor. Que para algo somos españoles. Porque si a día de hoy algo nos puede alegrar el tema es el fútbol para bien o para mal. Porque esta Selección y este país tienes más hambre de victoria que nunca, y sin encima el hecho de tener delante al mejor del mundo nos motiva aún más para salir a comernos a los portugueses mejor. A por ellos. Oé.

lunes, 25 de junio de 2012

Un Buen Verano








Ya es oficial. Es verano. Qué miedo. Pese a que hace ya tiempo horteras ellos y ellas ya nos lo venían diciendo, ellos con sus chanclas en pleno Madrid y ellas con sus bragas vaqueras (porque no llegan a ser short vaquero, le faltan centímetros): el verano ya está aquí. Llega la época del año en la que por suerte o por desgracia nos relajamos en todos los sentidos. El que escribe incluido, faltaba más. 

El problema del verano es que también se relaja el buen gusto y los quehaceres del hombre y mujer de bien, y eso, para una persona con algo de nostalgia de guillotina (gran cacharro francés, todo hay que decirlo) y colmillo afilado como un servidor, es pie para darle y darle a la tecla a base de poner verde a mis presas fáciles. Por ejemplo, bingo, los modernos.
El verano es su época. Acaban de estafarles con su nuevo Samsung Galaxy SIII (lo veremos adelante, pero Android, Samsung y eso es lo que le va a los modernos, nada de Blackberrys y iPhones) y no van a parar de atufarnos con sus fotos vía Instagram de sus cenas, sus comidas, sus chorradas a base de sushi, yogur helado y demás materia incomestible. Blogs llenos de fotos cupcakes, de muffins y de payasadas varias (las madalenas estás estupendas para comer, no en fotos maldita sea). Sus check-ins en los lugares más cool según su gusto de Madrid, los mercados y bares más casposos, la comida menos comida que jamás hayáis visto y los filtros para las fotografías más horteras ever seen, revistas pasadas de rosca como Vanity Fair incluidas encima de la mesa. Hay que joderse. Eso es llenar de mal gusto Madrid, Internet y el mundo en general. Basta por favor.

El verano, visto desde un punto de vista bien, puede ser la mejor época del año. El verano hay que aprovecharlo. Es cierto que habrá que escuchar las ineludibles canciones del verano, no pasa nada, una vez al año no hace daño. Es cierto que la playa está llena de fauna insufrible, las piscinas también, llenas de trajes de baño (no bañadores por favor) bochornosos. 

Pero siempre hay esperanza. Es momento de relajarse, de descargar estrés, tiempo de salir, de beber y comer bien. El verano nos brinda la oportunidad de disfrutar de todas esas delicias allá donde vayáis, de disfrutar de aromas que solo son posibles en estas fechas del año. El olor a pescaíto frito junto con la brisa del mar y más tarde, volviendo a casa el dulce olor a dama de noche con un cielo azul marino… Despertarte con la banda sonora de olas batiendo sobre la costa, la pieza musical de las banderas del paseo marítimo ondeando y golpeando contra el mástil, el sonido de chapuzones en la piscina… todo se alinea de forma que, si queremos, podemos crear un cuadro espectacular. Para llegar a septiembre realizados y con la convicción de que hemos pasado un verano de bien solo habría que seguir unas pautas para no autojoder tu verano y no joder el verano de los demás. Chanclas (para ellos) en piscina. Básico. Caminar por ciudad con chanclas es terrible. Serán cómodas y todo lo demás, el traje no es cómodo y se lleva a ciertos sitios, ¿no? Pues lo mismo con las chanclas caballeros. Del sombrerito ni hablamos. Patético en ciudad. Un hombre de bien, si lo necesita, siempre puede llevar un panamá en la playa, pero ya está. La gorra y camiseta sin mangas… no comments.
Más cosas. Un detalle que siempre me pasa, sin excepción. Aquellos que llegan a la piscina de la urbanización y se dan una vuelta saludando a todo el personal al son de “buenah tardeh”. Caput. Terrible. Uno llega, tranquilamente, saluda correctamente a quién tenga que saludar y a quién se lo merezca y se sienta o tumba discretitamente, sin llamar la atención. 

Apartado comida y bebercio. Ante todo una absoluta falta de respeto y además un ridículo espantoso son aquellas personas que llegan a un sitio y se creen amos y señores del lugar porque bien conocen al camarero de turno que es “de toa la vida” o se creen que por tener una cartera abultada son alguien. Reíros para vuestros adentros, porque a ese señor seguro que hasta su perro le vacila de puertas para adentro de su casa. Nunca hay que cometer excesos, que luego se pagan, comer y beber de bien son también cantidades. Como siempre desterramos el agua y cocktails sin alcohol. Para el verano Daiquiri y Gimlet Foxstrot. Cuidado, son adictivos. Si el bolsillo lo permite champagne, por supuesto. Y de comida nada de tonterías, lo típico del lugar. En el sur toca lo que toca y en el norte toca lo que toca, nada de remilgos.

Ultimando, siempre es bueno leer algo interesante y de calidad. Lo mismo con alguna peliculita rescatada de la memoria o del cine. Este verano se estrena lo nuevo de Batman. Está llena de hombres de  bien. Batman/Bruce Wayne,Gordon, Alfred… aprended.

jueves, 21 de junio de 2012

Beber de Bien


Un hombre de bien bebe. Punto. Lo dije el primer día y lo diré siempre. Beber es de bien y de buen gusto. Se ponga como se ponga el personal. El sonido del hielo arañando el cristal es de otro mundo. Beber y convertirte en un plasta es de mal. Es así, ¿no o qué? Alguien dijo alguna vez que hay que desconfiar de una persona que no tenga vicios. Más razón que un santo. El que te diga que no bebe porque no necesita beber para pasárselo bien miente. Te dirá eso porque no sabe beber, que es distinto. Pero bueno, tíos moñas aparte vamos al tema. Un hombre de bien bebe, pero jamás se arrastra. Uno puede beber y acto seguido liarla, y al día siguiente pedir perdón y punto, no pasa nada, basta con no repetirlo. Pero lo que uno no puede hacer es arrastrarse (metafóricamente hablando se entiende). Dignidad, maldita sea.
Todavía  existe gente que dice que la barra es el lugar del hombre, el macho alfa en su trinchera, la barra. Ja. ¿Oís mi risa? Un hombre de bien se camufla en el medio, para eso está. El hombre de bien debe bailar, debe petar the dance floor si así el lo cree conveniente. Si toca bailar, toca bailar. Y punto. O bebe más pintas que los ingleses en Londres si se tercia, rompe más vasos de vodka que los propios rusos en Moscú. Si toca eso, toca eso señores. Hay que adaptarse aunque uno no quiera.
Conversación. Apartado tremendamente delicado. Partimos de la base de que es condenadamente odioso todos aquellos que cuando beben se creen ministros de economía, barmans, pilotos de F1 o peor aún, asistentes de cámara Billy Wilder. No, no y no. No se bebe para sentar cátedra maldita sea. Buena música, cocktails y la mejor compañía. ¿Qué más se necesita? Si hay un momento de silencio incómodo pues mano arriba y otra ronda.
¿Qué beber? Buena pregunta. Todo menos agua. El agua es para las macetas como reza la sabiduría popular. Ejemplo de buen beber (y de otras muchas cosas) es Bond. Es el claro ejemplo a seguir. Allá vamos.

Vesper. Cocktail que toma el nombre de la tía que le partió el corazón a Daniel Craig en “Casino Royale”. Tres partes de ginebra Gordon’s, dos de vodka, media medida de Kina Lillet (vermú), bien frío y con una filigrana de limón… No words.

Bourbon. En vaso bajo, un par de hielos. De un par de tragos la primera y luego se rellena y bebemos lentamente. Got it.

Champagne. Taittinger, Krug, Dom Perignon o Veuve Cliquot. Gracias al marketing ahora ya solo bebe Bollinger, mejor aún. Acompañado, solo para algunos bolsillos, de caviar. "Mira nena, hay ciertas cosas que no están permitidas, tales como beber Dom Perignon del 53 a una temperatura superior a los 4º, es tan malo como escuchar a los Beatles sin taparse los oídos" Dicho por Bond. Amén.
Vino. Bebe Chateau Angelus, del 82. No sabe nada el inglés este.

Gin tonics. De ginebra normal, nada de florituras, Gordon’s o Beefeater. Peel of lemon y chorrito de angustura. A lo old school.

Martini con vodka. El clásico. Mezclado no agitado. Uno es poco. Dos roza el peligro. Tres son un exceso imperdonable. Como reza la imagen, si algo no se puede arreglar con cinta aislante o con un martini entonces no merece la pena arreglarlo.

¿Qué más os puedo decir?Maldito Bond, James Bond.

lunes, 18 de junio de 2012

Fauna Urbana


Aviso a navegantes, esta entrada puede escocer, pero ya saben, quien avisa no es traidor. Me ha venido a la cabeza dos dichos de dos amigos míos que si los unes creas un modo de vida más que exquisito. “El verde es para las vacas y correr es de cobardes”. Más claro el agua, ¿no? Alto, alto. Antes de que se me abalancen al cuello matizo como de costumbre. La dieta sana es y será buena. Y hacer ejercicio es de hombre y mujer de bien, por supuesto. Pero como todo en esta vida en su justa medida, y a nosotros, los españoles, se nos da bastante mal el apartado “en su justa medida”. Verán por qué, paso a explicarme. Madrid es lo más parecido a un zoo. Un zoo, sin más, repleto de fauna de lo más variopinta. Esto, en un zoo de verdad está muy bien e incluso resulta divertido ver a las bestias dormir y tal, pero es que la fauna de Madrid y la de la mayoría de las ciudades “cosmopolitas” es terrible, bochornosa. Comienzo por los runners. ¿Oís las risas? Ja. Runners. Tiene gracia su nombre. Corren. Ya está. Ese es su modo de vida. Y si no corren les da algo. Les ves, a ellos y ellas, en el escalón superior al adjetivo motivado (léase “flipado”) con esas fundas para iPhone que nadie compra, las del brazalete en el brazo, con esos auriculares que nadie compra que se parecen a una nave de Star Trek, con esas pintas de Usain Bolt cutre. Absolutamente obsesionados con los kilómetros recorridos, calorías consumidas y tiempo empleado en tal hazaña. Luego están los aficionados al fitness. Casi peores que los anteriores. Motivación máxima para su work out en el gym. Estamos locos. Preocupación máxima por los alimentos ingeridos. A ver gente, que es bueno hacer músculo, es bueno hacer deporte (depende cuál pero este no es momento), es bueno comer sano… pero no tanto.
Otra especie ahora. Los del sushi. Esos locos aficionados por el pescado crudo en dosis para astronautas. Microscópicas. Con palillos incluidos. Makis de tal cosa, sushi de colores, mariconadas varias. ¿Dónde está el cuchillo para trinchar carne y nuestro tenedor de toda la vida? El sushi creo que debería ser como La Meca para los musulmanes, una vez en la vida y no más.
Otra especie. Los que se creen nutricionistas. Esos que se saben de pé a pa la dieta de moda, lo que puedes y lo que no puedes, lo que sí y lo que no. Y es que éstos últimos, no contentos con imponerse a sí mismos dietas absurdas las imponen a los demás y se creen un escalón por encima ya que comen los hidratos de carbono cuando deben, no como tú. Gran cagada, lo siento. Sin meternos en problemas de salud y demás, que es más que razonable cuidar ciertos temas como alimentación y ejercicio, la gran mayoría de personas sobrevive de una manera más que decente, luce un tipo bastante razonable… sin tener que hacerse 10 km al día y sin despertarse obsesionado con el gimnasio. Y lo mejor de todo, comen y beben de todo como está mandado. Lo dije en el primer post, aquí no mola “el muere joven y deja un cadáver bonito”. Aquí lo peta el “muere (lo más tarde posible claro) gordo y con un hígado hecho trizas”. Interpretadlo como fina ironía, el hígado hay que cuidarlo medianamente, pero para el que tenga un cuarto de dedo de frente me puede llegar a entender. EL comer y el beber traen la felicidad, aunque sea momentánea, y quien lo niegue se equivoca. El vivir tranquilo, sin ataduras a ningún tipo de rutina impuesta por ti mismo es calidad de vida. Se puede hacer de todo en la vida sin esas ataduras innecesarias. Por cierto, si veis las noticas o leéis el periódico como hombres y mujeres de bien que sois o queréis ser habréis visto lo que os dije. Bruce Springsteen. Casi cuatro horas de concierto. El más largo de su carrera. Otro rollo. Apoteósico. Acabando, si os ofrecen un Martini no digáis que no, sed felices y haced feliz a vuestro hígado que para algo está, aunque mañana volvías a vuestra oscura rutina de ejercicios y dietas.

viernes, 15 de junio de 2012

El Brillante Disfraz del Rock


Tres horas y cuarenta minutos. No, no es la duración de “Lo que el viento se llevó”. Tres grandiosas horas y cuarenta magníficos minutos fue lo que duró un concierto de rock el otro día en Milán. ¿Quién, en su sano juicio, aguanta eso sobre el escenario haciendo vibrar a setenta mil personas? ¿Quién va de gira durante un año tocando cada dos días? No. Justin Bieber no. Gracias por participar. Quién si no joder. Springsteen. Bruce Springsteen. Venga, ya los oigo. Oigo a todos esos que dicen: ja, el mecánico de New Jersey, el camionero de New Jersey… bla bla bla. Ignorantes fuera, gracias. Adoro estos clichés porque demuestran lo atrevida que es la ignorancia humana, y más aun la ignorancia española. Una vez que esa pandilla de incultos haya ahuecado el ala seguimos. Si no conocemos algo nos callamos, escuchamos, aprendemos, y luego soltamos pestes si se tercia. A mí de hecho me pasó algo parecido con Eric Clapton y la pereza que me daba hasta que un buen amigo tuvo la paciencia de explicarme muchas cosas y a día de hoy me encanta Clapton. Pero hoy no toca hablar de Slowhand. Hoy toca el Jefe. Os preguntareis por el título. El título por un lado hace referencia a una canción del Boss, Brilliant Disguise, pero eso ya muchos lo sabíais. ¿Y por qué ese título? Porque creo que el Rock desapareció hace mucho tiempo. No llegó a morir pero se esfumó. No sé en qué momento pero el Rock sufrió tal cambio que ya prácticamente no hay Rock. Ese espíritu del primer rock de Elvis y Roy Orbison, esa canción rebelde de sueños rotos y noches cálidas de verano, de ganas de huir, de promesas por cumplir, esas baladas rockeras que hacían mover las caderas hasta a nuestro monarca. Pero, como siempre, aún hay esperanza. Y digo esto porque Bruce no es tampoco ese rock del que hablo. Es algo que va mucho más allá. Springsteen ha conseguido lo que nadie, repito, nadie, ha logrado. Ha conseguido que, a sus sesenta y dos años y más de cuarenta on the road, su concepto de música, de espectáculo, de ideas cale más hondo que nunca en la gente. Springsteen ha llevado al Rock a unos límites que nadie podía pensar cuando aquel chaval de Freehold, New Jersey, empezaba en el mundo de las seis cuerdas. Que sí, que no es un gran guitarrista, que sí, que tampoco tiene la mejor voz. ¿Y qué más da? ¿Qué importa todo eso si en el momento de subir al escenario él y la E Street Band arrancan y empiezan a rugir como un motor de una Harley? Da igual la canción con la que empiece. Puede ser suya o tocar un tema como London Calling de The Clash o un Twist and Shout que te parte las caderas. Es una explosión de música, de sensaciones, de sentimientos que van desde la tristeza en algunas de sus canciones al júbilo absoluto pasando por la más descarnada de las rabias o los sentimientos más oscuros. Me consta que no solo es a mí, ya que la legión de fans del Boss es probablemente la más inmensa y variopinta del mundo, pero él consigue algo muy difícil en el mundo de la música hoy en día. Ha conseguido que mensajes eminentemente progresistas calen en gente de todas las ideologías. Consigue transmitir “algo”. Y por algo no hablo de ganas de bailar, de llorar o de lo que sea. Hablo de “conectar” con alguna parte de ti. Sentirte realmente identificado con ese “algo”. Esa música llega a algún lugar de tu alma que probablemente no sepas que tenías. Despertar unos sentimientos que a priori no van contigo ya que tú no eres el desgraciado protagonista de la canción. Esos pelos de punta con solo escuchar los primeros acordes de Thunder Road… No me pasa solo a mí y no, no estoy loco, gracias. No sé si me entendéis, lo siento. Si tenéis oportunidad id a un concierto. De verdad. Puede que no seáis fans de él, pero aquello es otro mundo. Es un ritual en el que todo el mundo es bienvenido. Solo una vez hayáis asistido a uno de sus conciertos, solo entonces, podréis decir lo del camionero de New Jersey. Pero si sois gente normal, no hace falta que seáis fans, saldréis encantados diciendo que habéis visto al Jefe y que habrá sido una experiencia inolvidable, os lo aseguro. Es alguien irrepetible, con una banda irrepetible, un ambiente irrepetible, todo es único, solo hay un Jefe, y, como él dice: Ladies and Gentleman, you’ve just seen the heart stoppin’, earth quaking, booty shaking, love making… The fucking legendary E Street Band. El domingo y de la mano de la mejor compañía posible, tendré la oportunidad, otra vez, después de cinco años, de reconciliarme con la música actual de la mano del Boss. Puro delirio. Pura vida. Ya veréis.

lunes, 11 de junio de 2012

El Triunfo de la Humildad


Otra de deportes. Otra de tenis. Vais a acabar como locos como sigáis leyendo este blog insensatos. Otra de tenis repito, que el título puede llevar a engaño a los guardiolistas y su “humildat”. Ja. En este blog jamás se escribirá de eso. Never. Tenis. Porque hoy solo podemos hablar de una cosa. De Rafa. Si el otro día hablaba de Federer y por llamarlo así, del “triunfo de la elegancia”, hoy toca hablar de Rafa. Lo que ha ocurrido hoy lunes ha sido histórico pero a la vez un poco desapercibido y me da mucha rabia. En un país que ahora solo piensa en dos cosas. Bancos y fútbol. Es así, España es así señores. Y me atrevo a decir que somos tan frívolos que cuando juega España en la Eurocopa solo pensamos en fútbol. Y eso está bien joder, en el fondo. Pero es que el día que todos los españoles estaban con los ojos en Polonia y en saber qué delantero va a sacar Del Bosque (¿no os esperabais lo de Cesc eh? Creo que Cesc tampoco lo esperaba dicho sea de paso), un chaval de 26 años estaba plantado en la final de Roland Garros, dispuesto a callar por séptima vez las bocas de los gabachos. No quiero generalizar…pero, ¿serán cabrones? Pues bien, si ayer estaba eufórico por ver ese séptimo trofeo conseguido casi en las manos de nuestro Rafa la lluvia francesa se carga la final. Esa lluvia que sale en todas las malditas pelis cursis en las que sale una París que en realidad no existe (la París de las pelis de Woody Allen y todo ese rollo no sé donde se mete, porque en París desde luego no). Pues sí, la maldita lluvia franchute aplaza la final. Pero hoy, lunes, un día laborable, otro día en que abre la bolsa, en que los ojos están puestos en la prima de riesgo, en la pista Philippe Chatrier, nuestro chico de Manacor ha triunfado una vez más en la arena parisina, supongo que para desesperación de un buen grupo de franceses. Mejor. Que se jodan, con perdón. Que no busquen excusas para criticar al deporte español y para insultar a todos y cada uno de los españoles. Que no tengan un campeón de Roland Garros desde hace ni se sabe, que ni huelan el Tour de Francia…en fin, sé que duele, pero ay… que bien sabe la victoria con sabor español. No quiero atreverme, no lo quiero decir pero me obligáis… creo que Nadal es el mejor deportista español de la historia. ¡Ojo! Es mi opinión, y no quiero desmerecer a nadie en absoluto. Induráin, Seve Ballesteros… ¿Por qué elegir uno? Mejor, elijo a todos. Porque todos nos han ilusionado. Con todos hemos sufrido, saltado, llorado. Ver a Rafa hoy, hablando o chapurreando un francés bastante mediocre, agradeciendo al público francés su presencia (eso hay que reconocérselo, han estado allí siendo lunes, y han ovacionado a Rafa como se merecía) eso… eso es ser un tío 10. Nadal es un hombre de bien como la copa de un pino. No solo la elegancia y el saber estar lo colman todo. La humildad, el sacrificio, la lucha, la garra, los huevos, el coraje valen igual o más. Roger y Rafa, Rafa y Roger. Yo me quedo con el suizo por su tenis, porque va más conmigo, pero joder, Rafa es español, es el amo. Nadal nos demuestra día a día su esfuerzo y dedicación por su público, por su país… por nosotros. Devolvámosle lo que se merece él. El mejor tenista español de todos los tiempos. ¡Vamos Rafa!

viernes, 8 de junio de 2012

El triste adiós de un tipo duro


Ayer amanecí con la triste noticia de que Manolo Preciado, antiguo entrenador del Sporting y futuro del Villareal se había ido. Es una noticia muy triste para el mundo del fútbol español, ya que se ha ido un tío de verdad, auténtico. No quiero que esto sirva en absoluto como condolencia ya que no soy absolutamente nadie y mi opinión en un tema como este importa más bien poco, pero en esta vida hay que mojarse sí o sí, y quería expresarla porque pienso que un tipo así reúne muchas de las características que son admirables en un hombre de verdad. Cántabro de nacimiento y sportinguista de corazón, Preciado era un tío duro, uno de esos que no se calla lo que piensa, pero que no dice tonterías al contrario que muchos otros. Hace unos meses, cuando tuvo un enfrentamiento con Mourinho, llegué a pensar, muy erróneamente, “este tío de qué va”, pero luego si piensas y das vueltas a las cosas te das cuenta de lo que valía ese hombre y de lo equivocado que yo estaba. Era un tío que no le tenía miedo a decir nada, un valor muy escaso a día de hoy, y, al igual que su rival por aquel entonces Mourinho, eran personas que iban de cara, sin callarse, y eso mola. Mola porque Preciado era un personaje exaltado, brusco en ciertos momentos, pero que no decía ninguna tontería cuando abría la boca, y eso es muy importante. Vivía el fútbol al límite, en todos los sentidos, escuchando la radio durante el partido para saber el resultado de sus rivales directos, peleaba hasta el último momento para sacar lo mejor de sus equipos. Preciado era para esta liga como ese twist de limón que le da el toque diferente al Gin Tonic, como esas últimas gotas de tabasco que hacen que el Bloody Mary sea una delicia… daba un toque diferente a este fútbol tan plagado de clichés y dominado por la pasta. Ver lo que sufrió este señor con la pérdida tan temprana de su mujer, su hijo, su padre… y verle tan entusiasmado a cada partido de su Sporting, viviendo cada segundo de cada minuto de juego, ver las lágrimas en sus ojos al ser destituido por un presidente del Sporting con las lágrimas saltándose también… Ver también como una vez, ya sin equipo que entrenar, se presenta en un entrenamiento del Madrid, como él decía “para aprender de los grandes”, saludando a Mourinho, a los jugadores, entablando esa gran amistad que entre ambos entrenadores que surgió después de la disputa original… En fin, es triste decir adiós a una persona tan auténtica y que yo, que solo lo he conocido a través de televisión, personalmente, he admirado mucho por todo lo que ha pasado y que siguiera al pie del cañón, como Dios manda. Es triste pensar que ya no va a haber una persona así en nuestro fútbol. Le digo adiós a un tipo especial, a un tío duro, a un hombre de bien. Y por una vez, qué más da, no diré Hala Madrid y sí ¡Pucha Sporting!

miércoles, 6 de junio de 2012

El Expreso Suizo


Muchos podéis pensar que me he confundido y que el café expreso (el café es bebida bien por cierto) de verdad es el italiano. Toda la razón. El título hace referencia a uno de los hombres más de bien que pululan por este mundo lleno de hipsters, modernos, beliebers (seguidores de Bieber dicen) y demás fauna. No es otro que Roger Federer. Quienes me conozcan bien sabrán que tengo predilección por el tenista de Basilea, y no me avergüenza decir que he estado a su favor cuando se ha enfrentado a Rafa Nadal (otro hombre de bien como la copa de un pino, sí señor). No me voy a poner a hablar ahora de gustos tenísticos y demás, pero bien es cierto que más de uno se me ha lanzado al cuello llamándome antipatriota, antiespañol y demás, cuando probablemente éstos sujetos jamás hayan empuñado una raqueta ni jugado jamás un campeonato de tenis. El que escribe sí. Defiendo y apoyo a Federer porque me da la gana y por ello no me considero menos español que Manolo Escobar o que la Puerta de Alcalá. Y además, admiro probablemente más a Nadal que cualquiera de esos hooligans que retransmiten el tenis o cualquier deporte en Cuatro (cuánto mal hacen al deporte los Manolos, Nico Abad, Juanma Castaño y esa tropa). Rafa ha sido, es y será uno de los más grandes de nuestro deporte y todo un referente.
Vamos a lo que vamos. Roger, amigo, eres la perfección raqueta en mano, y rozas la perfección con ella en el raquetero. On the court Roger es de otro mundo. Es un reloj salido de una fábrica en Suiza recién puesto en marcha. Falla, por supuesto que falla, los grandes relojes se atrasan pero no por ellos dejan de ser perfectos. Tiene los engranajes a punto, un saque que da vértigo, el revés a una mano más bello visto recientemente en una pista, un golpeo en carrera de escándalo… Hasta ahí el tenis. Técnicamente hablando. Porque el tenis va un poco más allá. El tenis es un deporte de damas y caballeros, para damas y caballeros, pero no precisamente jugado por damas y caballeros. Gemidos en pista, ropa femenina que les debe cortar la respiración, cabreos y roturas de raquetas… en fin. Roger es lo opuesto. Viste de una manera que casi podría ser admitido en el Reform Club de Londres justo después de acabar el partido. Y gasta un Rolex. Y anuncia chocolate.  Se calla su rabia, su alegría, su sufrimiento… y lo transforma en algo que es más que tenis. Todo ello es un detalle, no solo con el público, sino también con sus rivales. Debe dar gusto que te pase por encima Federer en el marcador. Lo digo en serio. Mucho mejor perder con él que contra… cualquiera. A la hora de ganar es un gran vencedor, tímido y parco en aspavientos. Siempre tiene una palabra amable para todo el mundo. Pero a la hora de perder… También. Y eso es importante. Un tenista que lo ha sido todo, que ha batido records y records, ha ganado a todos, ha ganado todo e incluso varias veces… y que encontró en nuestro Nadal su talón de Aquiles. Lloró de rabia, de impotencia, de no poder hacer más. Llorar es de bien, no es un síntoma de debilidad. Conformarse con la derrota y quedarse ahí no es bien. Pero dio más, y se superó. Se convirtió en el mejor tenista de todos los tiempos, capaz de enamorar dentro y fuera de la pista, querido por todos en todas partes, ser el favorito aquí y allí, el preferido del público, un jugador universal. ¿Y por qué? La respuesta viene al principio. Porque es un hombre de bien. Porque Roger lo parte. Y aunque a la gente le guste Justin Bieber y Crepúsculo, aunque la gente hiperventile con Los juegos del Hambre, todavía hay algo de razón y sentido común en ellos. Aún hay esperanza. Gracias a deportistas y personas como Roger hay esperanza, no estamos perdidos del todo. Creo. Espero.

martes, 5 de junio de 2012

Se reserva el derecho de admisión


Veamos. Es difícil crear la primera entrada perfecta. Y por mucho que me esfuerce ésta no lo va ser. Pero haremos un pequeño esfuerzo para que todo quede, desde el primer día, clear as water. Si hacen click en los enlaces me entenderan a la primera. Que sí, que vamos a hablar de todo, de cine (pelis de verdad, nada de mariconadas), de actores y actrices de verdad, música, gastronomía, vinos, política… pero ante todo hablaremos de actitud, actitud ante la vida, el joie de vivre que dirían nuestros vecinos los gabachos. Aclaro el punto de actitud. Para los que estén perdidos lo matizaré. Cuando el servidor dice actitud se refiere a muchas cosas que nos convertirán a todos nosotros en hombres o mujeres (cada cual siéntase identificado con lo que mejor le represente, yo ahí no me meto) de bien, según sea el caso. Comer y beber (el qué, dónde y porqué), maneras, modelos a admirar (imposibles de imitar), aficiones (cine del bueno, música como debe ser, toros, fútbol de verdad, etc).
Llegados a este punto que ya les he expuesto sobre lo que voy a escribir, al ser mi blog, me tomaré la licencia de recomendar a ciertos sujetos que se abstengan de entrar en el garito, porque, créanme, no les va a gustar nada de lo que van a ver.
Empezamos por los que yo llamo “modernos”. Los alternativos/as y creativos/as podéis leer esto sin temor a que os escuezan los ojos siempre y cuando aparquéis vuestras Vans, vuestras chapitas y vuestros slim fit en el lugar del que jamás debieron de salir (léase basura, armario, devolverlos por un par de 501, lo que veáis). Se me olvidaba, el estilo afectado, el del palo introducido por donde todos sabemos que os da esa pose de chulito/a también aparcado fuera de este bar. Gracias.
Aquí no mola nada esa chorrada que dijo el tan admirado y llorica James Dean, el “Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver“. Ja. Aquí lo que de verdad gusta es lo que dijo el gran Jesús Terrés de “Vive lento, muere viejo y gordo y deja un cadáver con el hígado hecho trizas“, el “Keep calm and carry on”. Con un par, sí señor.

Aquí Dean no mola, Guardiola, sus valores y su modernismo tampoco. De Justin Bieber y su “¿novia?” (aún no me creo que ese ser tenga pareja) ni hablamos. Aquí no mola ni Jude Law, ni Crepúsculo ni Justin Timberlake. Aquí nada de un San Francisco (cocktail sin alcohol, madre santa, en qué mundo vivimos) y las Piñas Coladas. Lo siento.
Aquí amigos míos quien parte el bacalao es Bogart, Steve Jobs,  Don Draper (Mad Men), Clint Eastwood, Bruce Springsteen y Tom Jones, el Dry Martini y el Rusty Nail (ambos cocktails de rompe y rasga) y otras tantas cosas por el estilo.
Todo aquel que respete esta, por otra parte, más que dulce filosofía tendrá  todos los cubalibres, los gin tonics con la ginebra con más destilaciones que se le venga a la cabeza, el mejor whiskey de malta con o sin hielo, será más que bienvenido. Ah, eso sí, se me olvidaba, los abstemios/as son un tema aparte, en un principio pueden entrar, todos tenemos derecho a equivocarnos, nadie es perfecto. El resto de truhanes y señores (y señoras por supuesto), de vagos y maleantes y demás gente de buen vivir son recibidos con todos los honores.
La primera entrada, al igual que todas las que vengan, mientras que dure este invento, irá, sin duda, a vuestra salud. Cheers!